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HOGAR APACIBLE

Beatriz Londoño de Posada

Orientadora Familiar de la Universidad de Navarra. Filosofo de la UPB
Conferencista nacional e internacional. Cofundadora del Instituto de la Familia, Universidad de La Sabana. Moderadora y colaboradora del voluntariado de FAMOF Medellín.

Es una tarde de sábado, en la salita de televisión sólo se oye música instrumental suave, tipo ambiental, Juan y Marta mezclan la buena lectura con la conversación, comentan sobre un hijo… vuelven a la lectura; hacen planes para mañana… siguen leyendo. Va pasando la tarde… De pronto el dolor en la pierna de Juan se hace intenso, ya no aguanta más. Marta llama un médico.

La visita consta, entre otras cosas, del consabido cuestionario sobre la historia del paciente. En medio de las preguntas el médico hace una pausa y con una sencilla espontaneidad dice: ¡Qué casa tan apacible es esta! No se demoró un segundo la respuesta de Juan que tiene un corazón hospitalario: “Queda invitado, cada vez que quiera venir a tomarse un cafecito, es bienvenido”

 

Conozco bien a Marta y Juan y me gustó tanto la anécdota que quise convertirla en centro de unas cuantas reflexiones.

 

  • ¿De cuántos hogares se podrá decir esto hoy?

La palabra PAZ está tan gastada que ya hasta me horroriza hablar de ella. Y mucho más me horroriza pretender dar formulas para conseguirla. Pero sí tengo claro que la acción de los políticos SOLA no nos va a conseguir ese anhelado estado. Hablamos mucho del “proceso” como si fuera algo ajeno, los responsables están allá, lejos de nosotros. ¿Y mientras tanto en cada uno de nuestros hogares, qué ambiente hay? Este sería un buen reto para cada familia colombiana: Construyamos, cada uno, un hogar apacible. Este cometido es una parte fundamental del proceso que vive el país, y el mundo.

 

  • ¿Y cuáles son los aspectos esenciales de esa paz familiar?

Son importantes, pero no esenciales los aspectos externos: la buena música, una decoración armónica, plantas y flores bien puestas, el orden y la limpieza, las comidas presentadas de forma atractiva…Cada detalle de esos ayuda, pero el núcleo del buen ambiente lo da la forma como se VALORAN y TRATAN las personas. Vale la pena dedicar tiempo a revisar y mejorar las relaciones humanas en la propia familia.

 

Esculcando mi biblioteca encontré un libro justo con ese nombre “Relaciones humanas en la familia” del profesor Oliveros F. Otero.

 

El autor propone a los padres ser directores, verdaderos líderes, de su familia; los invita a establecer como prioridad de su proyecto familiar, la mejora en la calidad de sus relaciones familiares. Se requieren tres condiciones iniciales:

  • Impulso: para que algo mejore en una familia lo deben impulsar los padres

  • Entusiasmo: es propio de un líder entusiasmarse y entusiasmar.

  • Verdadero interés por las personas: interesarse por los hijos como personas es tratarlos como personas, respetarlos y no subvalorarlos. Fallamos en esto cuando:

  • Les damos todo hecho

  • Los suplimos en lo que no necesitan ser sustituidos

  • Nos hacemos cómplices de su tendencia a lo fácil

  • No les enseñamos a dar

  • Los consideramos como beneficiarios irresponsables de la “empresa-familia”.

 

Los padres deben querer a los hijos con un amor comprensivo y exigente. ¿Pero qué se entiende en cada familia por amor? El amor familiar es la combinación armónica de diferentes amores familiares.

Habitualmente la relación humana es de tipo verbal. Piense antes de hablar para que sus palabras no sean:

  • inoportunas

  • imprudentes

  • irritantes

  • frías

  • impositivas

  • hirientes

 

Complemente sus palabras con silencios expresivos, miradas y sonrisa.

Hablar cordialmente requiere educar el corazón que es la fuente de nuestras palabras.

Respetarse y respetar.

Respeto consiste en no perjudicar y no dejar de beneficiar.

No se respeta uno a sí mismo cuando sus palabras y su conducta no están a la altura de su dignidad de persona humana.

Dejamos “entre el tintero” ideas como: Amores Familiares, Dignidad de Persona Humana, Enseñar a Dar y Recibir, Educar el Corazón…

NUTRICIÓN AFECTIVA: COMER EN FAMILIA

Anny Villa de Trujillo. 

Magister en Asesoria familiar y Gestión de programas para la familia 
Coach decEqyipos para la familia
Asesora familiar, conferencista, columnista y participación para programas de radio y TV

Hace algunos meses atendí en una asesoría familiar a una mujer de 30 años. Ella recordó que uno de los momentos más significativos de su pasado, con su familia biológica, en los que más fluía la comunicación, fueron aquellos que se vivieron alrededor de la mesa.

Ella me dijo: “en mi casa cenar en familia era sagrado, todos nos sentábamos y compartíamos nuestras experiencias”.

Aunque ya tiene su propia familia, ahora los sábados son el día en que se reúnen con sus padres y hermanos, ahora en compañía de su esposo e hijos, quienes han comprendido y aceptado esta tradición familiar.

La vida tan agitada que llevamos por los horarios laborales y de estudio de nuestros hijos, como también las distancias, no nos permiten en muchas ocasiones compartir este momento de encuentro: comer en familia.

Expertos coinciden que no tener esta sana costumbre trae repercusiones en la vida familiar, especialmente en la afectividad de los hijos, en el rendimiento académico, las relaciones pueden ser menos sólidas, e inclusive puede llevar a  rupturas familiares.

Comer en familia fortalece lazos afectivos y es clave porque mejora la comunicación, evita conflictos e inclusive la violencia intrafamiliar. Este espacio debe ser de tranquilidad, tolerancia, paz y mucha alegría; esto da como resultado un sentido único de pertenencia hacia la familia.

Alrededor de la mesa se trasmiten y se adquieren valores familiares, costumbres e historias que vienen inclusive de herencia de nuestros antepasados; es algo que deja huella.

Para hacer de este momento algo agradable que deje huella y quede grabado por siempre en el corazón de cada uno de los miembros de la familia, les sugiero algunos consejos prácticos:

- Fijar como norma, alianza, acuerdo —como lo quieran llamar—, una comida familiar al día; sea el desayuno, almuerzo o comida; según lo acordado entre todos.
- Establecer horarios reales, acomodados a las circunstancias de cada familia.
- Evitar la comida “chatarra”, comer nutritivamente.
- Evitar el uso de pantallas (celulares, tv, tabletas o computadores), esto divide y aleja a la familia.
- Los hijos están viendo y aprendiendo de sus padres, los modales, el respeto por la mesa, normas de comportamiento y hasta la etiqueta que esta exige (no lo dejemos solo para visitas).
- Si son creyentes, bendecir los alimentos al principio y agradecer al final hace parte importante de esta tradición. Cada familia puede crear su propia oración o simplemente adoptar alguna que sea sugerida.
- Este momento tan especial no se debe hacer a la carrera, así no alimenta ni afectiva, ni nutricionalmente; se debe realizar con calma y tranquilidad, lo ideal es que ninguno se pare de la mesa hasta que todos hayan terminado.
- Eviten tratar temas desagradables (tristezas, problemas de salud, accidentes, inconvenientes en el trabajo, etc.), que no aportan porque hacen de este momento algo incómodo para todos.

Momentos especiales para celebrar y estar en familia alrededor de la mesa (casa)
- Cumpleaños.
- Aniversarios.
- Navidad.
- Día del padre, de la madre.
- Grados.
- Visita de amigos/familiares significativos para la familia.
- Sacramentos (Bautizos, primeras comuniones, matrimonios, confirmaciones, etc.)

“En la vida, la familia experimenta tantos momentos bellos. El descanso, los almuerzos juntos, las salidas al parque, al campo, la visita a los abuelos, la visita a una persona enferma, pero si falta el amor, falta la alegría, la fiesta, y el amor siempre nos los da Jesús. Él es la fuente inacabable”, - Papa Francisco.

PORQUE LO ESENCIAL TAMBIEN QUEREMOS QUE SEA VISIBLE A LOS OJOS

María Adelaida Martínez P. - Directora Ejecutiva.

Desde 1977 la Asociación Antioqueña para la Cultura, conocida por todos como la ASAC, ha tenido como centro de su objeto asociativo a la mujer y a las familias en Antioquia y Colombia.

 

Durante estos años han sido innumerables las actividades y labores lideradas desde los centros culturales Citará, la Cuesta, Robledal en Medellín y El Alto en el municipio de La Ceja, encaminadas a brindar formación integral (doctrinal, familiar, social, profesional, espiritual) a muchas mujeres de diferentes edades, profesiones, condiciones sociales, pero todas con un común denominador: el interés por mejorar sus vidas para impactar de manera positiva en sus familias, en sus trabajos, en su entorno, y hacer así una sociedad más justa.

 

El 2020 será un año inolvidable para todos porque se abrieron los ojos y los corazones de muchas personas se volcaron hacia los más necesitados y la ASAC no fue ajena a esta realidad porque sin dejar a un lado su eje central de la formación, lideró con gran ahínco y gracias al apoyo de la Red Impacto Mujer la campaña de recaudación de fondos para apoyar económicamente a familias paisas que se encontraban en dificultades.

 

El objetivo se cumplió gracias a la generosidad de tantos benefactores y en este nuevo año esperamos poder seguir brindando una formación integral a muchas mujeres y familias y por supuesto el apoyo económico a quienes lo necesitan, motivo por el cual queremos seguir contando con la generosidad de nuestro benefactores y con muchas más personas que se unan a esta gran causa, para lo cual presentamos la nueva imagen de la página web a través de la cual daremos a conocer el compromiso y los avances de la ASAC en la formación de la mujer y la familia y así entre otros contribuir a una mejor sociedad.

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ASOCIACIÓN ANTIOQUEÑA PARA LA CULTURA

Cra. 43 A No. 18 S 135 Of. 734

SAO PAULO PLAZA

Medellín - Antioquia

Colombia

(574) 313 5405